Hola a todos,
Gracias a la generosidad de su autor, ha llegado a mis manos una nueva novela ambientada en Bizancio.
Bucoleón, de Vicente Baquero Vázquez (a quien envío un saludo desde estas líneas) es una novela en formato biográfico inspirada en un personaje real: Demetrio Cydonio, primer ministro de los dos últimos emperadores romanos, así como traductor de la Summa de Santo Tomás de Aquino al griego.
La edición es de 1998, de la editorial Ars Millenii, muy cuidada y con notable incorporación de mapas de situación y de la propia Constantinopla, donde transcurre la novela, ambientada en el Bizancio del siglo XIV.
Aún no he tenido oportunidad de comenzar su lectura, puesto que acabo de sumergirme en otro libro de temática bizantina, El Mármara en llamas, de Blas Malo, del que apenas llevo un centenar de hojas. En cualquier caso, a finales de junio tengo un viaje y creo que será el momento perfecto para adentrarme en esta novela que, seguro, será magnífica.
Un saludo
domingo, 27 de mayo de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
¿La legión romana moderna?
Hola a todos,
Buceando por internet me he encontrado un video muy curioso sobre el entrenamiento de la policía antidisturbios coreana. ¿Qué tiene eso que ver con las legiones? Muy sencillo, no hay más que ver el video para darse cuenta que no hemos avanzado mucho en dos mil años.
Aún hay muchas discusiones en los círculos académicos sobre el modo que tenían los legionarios de combatir, de relevarse en medio de la lucha, de adoptar una u otra formación, etc. Algunos incluso piensan que todo eso no es más que ciencia ficción y que al final las batallas eran muy enmarañadas, con los combatientes mezclados.
Bueno, espero que este video les haga reflexionar un poco a aquellos que piensan que en un combate cuerpo a cuerpo no se pueden mantener las líneas.
Un saludo
Buceando por internet me he encontrado un video muy curioso sobre el entrenamiento de la policía antidisturbios coreana. ¿Qué tiene eso que ver con las legiones? Muy sencillo, no hay más que ver el video para darse cuenta que no hemos avanzado mucho en dos mil años.
Aún hay muchas discusiones en los círculos académicos sobre el modo que tenían los legionarios de combatir, de relevarse en medio de la lucha, de adoptar una u otra formación, etc. Algunos incluso piensan que todo eso no es más que ciencia ficción y que al final las batallas eran muy enmarañadas, con los combatientes mezclados.
Bueno, espero que este video les haga reflexionar un poco a aquellos que piensan que en un combate cuerpo a cuerpo no se pueden mantener las líneas.
Un saludo
miércoles, 2 de mayo de 2012
El ocaso de Bizancio ahora en libro de bolsillo
Hola a todos,
Pues sí, de manera sorpresiva la editorial ha decidido sacar al mercado una edición de El ocaso de Bizancio en libro de bolsillo. Me enteré cuando me llegó a casa la caja con los 20 ejemplares de autor que marca el contrato para cada nueva edición, y la verdad es que me ha sorprendido bastante, puesto que mi primera novela está en los mercados desde 2008 y ya no tiene mucho tirón.
Yo esperaba que se publicara en formato electrónico en la nueva firma que tiene Ediciones B para la web, pero eso parece que aún va a llevar algún tiempo.
En fin, os dejo un enlace a una tienda por si alguno quiere animarse a comprar la edición de bolsillo:
http://www.amazon.es/Ocaso-bizancio-Historica-De-Bolsillo/dp/8498726352/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1335970877&sr=8-2
Un saludo
Pues sí, de manera sorpresiva la editorial ha decidido sacar al mercado una edición de El ocaso de Bizancio en libro de bolsillo. Me enteré cuando me llegó a casa la caja con los 20 ejemplares de autor que marca el contrato para cada nueva edición, y la verdad es que me ha sorprendido bastante, puesto que mi primera novela está en los mercados desde 2008 y ya no tiene mucho tirón.
Yo esperaba que se publicara en formato electrónico en la nueva firma que tiene Ediciones B para la web, pero eso parece que aún va a llevar algún tiempo.
En fin, os dejo un enlace a una tienda por si alguno quiere animarse a comprar la edición de bolsillo:
http://www.amazon.es/Ocaso-bizancio-Historica-De-Bolsillo/dp/8498726352/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1335970877&sr=8-2
Un saludo
miércoles, 25 de abril de 2012
Recreación de la antigua Roma
Hola a todos,
Llevo un par de meses de aúpa, así que me está resultando muy complicado cumplir con la reseña semanal que subía a este blog, tanto que creo que llevo un mes y medio sin actualizarlo :(
En fin, voy a intentar recuperar la racha en lo posible y, para hoy, quiero compartir este video que recrea la antigua Roma en el año 320 DC
http://vimeo.com/32038695
Es corto, pero resulta bastante interesante. Agradecimientos a David por hacérmelo llegar.
Un saludo
Llevo un par de meses de aúpa, así que me está resultando muy complicado cumplir con la reseña semanal que subía a este blog, tanto que creo que llevo un mes y medio sin actualizarlo :(
En fin, voy a intentar recuperar la racha en lo posible y, para hoy, quiero compartir este video que recrea la antigua Roma en el año 320 DC
http://vimeo.com/32038695
Es corto, pero resulta bastante interesante. Agradecimientos a David por hacérmelo llegar.
Un saludo
jueves, 8 de marzo de 2012
Bizancio. El precio de situarse como encrucijada de dos continentes
Hola a todos,
Edward Gibbon, en su obra The decline and fall of the roman empire, presentaba la historia de Bizancio como una continua decadencia desde el esplendor de su inicio hasta su desencajado final, desde la gloria de una corte que dominaba el Mediterráneo hasta la caída de una ciudad de la que apenas quedaban las ruinas de su pasado. Para exponer ese tránsito, Gibbon presentaba varias razones. Algunas son válidas, otras no tanto, y deberían ser matizadas, al igual que su visión. Sin embargo, hay un punto en el que se deja entrever que uno de los motivos del éxito del imperio romano de oriente para sobrevivir a la caída de su hermano occidental, a la larga, también fue una de las causas de su final. Su posición geográfica.
Constantinopla se alzaba entre dos continentes, en el punto en el que se unen Asia y Europa. Esa localización le proporcionaba un pedestal inigualable para constituirse como la potencia dominante en el comercio Mediterráneo. Sin embargo, mantener una posición central también implica una terrible desventaja, tal y como Napoleón descubrió en Leipzig, y es que puedes ser atacado por todos lados a la vez.
A lo largo de sus mil años de existencia, pese a su marcada diplomacia, Bizancio se vio envuelto en un sin fin de guerras, muchas de ellas luchando en varios frentes al mismo tiempo. Cuando uno examina el número de enemigos a los que se enfrentó y la proporción que tenía en su contra, lo que extraña de Bizancio no es que no superara sus problemas, sino que lograra mantenerse como potencia durante un milenio.
En época de Justiniano el imperio gozaba de su máxima extensión, llegando a emular durante un tiempo la gloria de la antigua Roma. Sin embargo, era sólo un espejismo. En un solo reinado los bizantinos combatieron contra Persas, Vándalos, Ostrogodos, Visigodos, Francos, Ávaros, Beréberes, Nómadas y Lombardos. Sólo el imperio persa era tan poderoso como el propio Bizancio. Contra ellos sostuvieron no una sino varias guerras, al tiempo que combatían en los Balcanes, en Italia o contra el empuje de las tribus del norte de África.
Ya a comienzos del siglo VI apareció en el horizonte la imparable marea musulmana, que anegaría la mitad de los territorios imperiales, alcanzando en un siglo los confines del sur de Francia. El califato se convirtió en una amenaza constante que llegó a poner sitio a la propia Constantinopla, y que sólo remitió con la llegada de un enemigo aún más temible, los turcos.
En Italia, los lombardos destrozaron en pocos años los esfuerzos de décadas de guerras contra los godos. A ellos siguieron árabes, normandos, francos e, incluso, los propios hijos de Bizancio, convertidos en la república de Venecia y vueltos contra la tierra que les vio nacer.
Del norte llegaron los rus, los Varegos u hombres del norte, descendiendo de los amplios ríos de la estepa rusa hasta plantarse ante las murallas de la capital. Intercalados con estas hordas llegaron los ávaros, sólo frenados por la poderosa tribu de los búlgaros, quienes se convertirían en una pesadilla para el imperio hasta el reinado de Basilio II ‘el matador de búlgaros’, ya entrado el siglo XI. Y por si todo ello fuera poco, el golpe de gracia al imperio llegó en 1204 de la mano de los supuestos aliados cristianos, de un ejército de cruzados.
Rodeado por pueblos poderosos, atacado por varios frentes y desgarrado por luchas internas. Bizancio logró sobrevivir durante un milenio a cuantos ansiaron llenar sus manos con el oro que relucía en su capital. Mil años de gloria y de sufrimiento, mil años que a veces se resumen en un par de párrafos en los libros de texto, mil años que merecen más, mucho más. Labor nuestra es extraer unas gotas de esa titánica lucha y ponerlas a disposición de los lectores, para que un día, si la casualidad atrae sus miradas a nuestros libros, puedan saborear por un momento la magia de un tiempo en el que un pueblo luchaba con honor en la encrucijada del mundo.
Un saludo
Edward Gibbon, en su obra The decline and fall of the roman empire, presentaba la historia de Bizancio como una continua decadencia desde el esplendor de su inicio hasta su desencajado final, desde la gloria de una corte que dominaba el Mediterráneo hasta la caída de una ciudad de la que apenas quedaban las ruinas de su pasado. Para exponer ese tránsito, Gibbon presentaba varias razones. Algunas son válidas, otras no tanto, y deberían ser matizadas, al igual que su visión. Sin embargo, hay un punto en el que se deja entrever que uno de los motivos del éxito del imperio romano de oriente para sobrevivir a la caída de su hermano occidental, a la larga, también fue una de las causas de su final. Su posición geográfica.
Constantinopla se alzaba entre dos continentes, en el punto en el que se unen Asia y Europa. Esa localización le proporcionaba un pedestal inigualable para constituirse como la potencia dominante en el comercio Mediterráneo. Sin embargo, mantener una posición central también implica una terrible desventaja, tal y como Napoleón descubrió en Leipzig, y es que puedes ser atacado por todos lados a la vez.
A lo largo de sus mil años de existencia, pese a su marcada diplomacia, Bizancio se vio envuelto en un sin fin de guerras, muchas de ellas luchando en varios frentes al mismo tiempo. Cuando uno examina el número de enemigos a los que se enfrentó y la proporción que tenía en su contra, lo que extraña de Bizancio no es que no superara sus problemas, sino que lograra mantenerse como potencia durante un milenio.
En época de Justiniano el imperio gozaba de su máxima extensión, llegando a emular durante un tiempo la gloria de la antigua Roma. Sin embargo, era sólo un espejismo. En un solo reinado los bizantinos combatieron contra Persas, Vándalos, Ostrogodos, Visigodos, Francos, Ávaros, Beréberes, Nómadas y Lombardos. Sólo el imperio persa era tan poderoso como el propio Bizancio. Contra ellos sostuvieron no una sino varias guerras, al tiempo que combatían en los Balcanes, en Italia o contra el empuje de las tribus del norte de África.
Ya a comienzos del siglo VI apareció en el horizonte la imparable marea musulmana, que anegaría la mitad de los territorios imperiales, alcanzando en un siglo los confines del sur de Francia. El califato se convirtió en una amenaza constante que llegó a poner sitio a la propia Constantinopla, y que sólo remitió con la llegada de un enemigo aún más temible, los turcos.
En Italia, los lombardos destrozaron en pocos años los esfuerzos de décadas de guerras contra los godos. A ellos siguieron árabes, normandos, francos e, incluso, los propios hijos de Bizancio, convertidos en la república de Venecia y vueltos contra la tierra que les vio nacer.
Del norte llegaron los rus, los Varegos u hombres del norte, descendiendo de los amplios ríos de la estepa rusa hasta plantarse ante las murallas de la capital. Intercalados con estas hordas llegaron los ávaros, sólo frenados por la poderosa tribu de los búlgaros, quienes se convertirían en una pesadilla para el imperio hasta el reinado de Basilio II ‘el matador de búlgaros’, ya entrado el siglo XI. Y por si todo ello fuera poco, el golpe de gracia al imperio llegó en 1204 de la mano de los supuestos aliados cristianos, de un ejército de cruzados.
Rodeado por pueblos poderosos, atacado por varios frentes y desgarrado por luchas internas. Bizancio logró sobrevivir durante un milenio a cuantos ansiaron llenar sus manos con el oro que relucía en su capital. Mil años de gloria y de sufrimiento, mil años que a veces se resumen en un par de párrafos en los libros de texto, mil años que merecen más, mucho más. Labor nuestra es extraer unas gotas de esa titánica lucha y ponerlas a disposición de los lectores, para que un día, si la casualidad atrae sus miradas a nuestros libros, puedan saborear por un momento la magia de un tiempo en el que un pueblo luchaba con honor en la encrucijada del mundo.
Un saludo
domingo, 19 de febrero de 2012
Novedades bizantinas en marzo
Hola a todos,
Los que disfrutamos con la lectura de historias ambientadas en el antiguo imperio romano de oriente estamos de enhorabuena. El próximo 28 de marzo llega a las librerías de toda España la segunda novela de Blas Malo Poyatos, El Mármara en llamas, ambientada en nuestra querida Constantinopla durante el asedio árabe de inicios del siglo VIII. Tiene muy buena pinta, así que tendré que hacer un hueco en la pila de libros para incluir uno más :)
Os dejo la portada y la sinopsis.
Un saludo
"¡Constantinopla! El 15 de agosto del año 717 la capital del Imperio bizantino despertó desesperada al descubrir a sus puertas los ejércitos triunfantes de los Omeyas. Ese día, guiadas por el general Maslamah, las fuerzas del islam inician el más severo asedio que conocerá la ciudad desde que la fundara Constantino, y hasta Hagia Sophia llegan las voces de los almuédanos desde el otro lado de la imponente triple muralla de Teodosio.
Pero el basileus León III el Isaurio no es un hombre ordinario, y con su voluntad y energía está decidido a resistir a toda costa. Sabe que el imperio depende del genio de un único hombre de oscuro pasado, Calínico, un erudito oculto al mundo y con un gran secreto, quien ignora que desde su huida de Heliópolis años atrás alguien le sigue los pasos.
La ambición de un senador por ser basilopator, padre de emperador, pondrá en peligro las esperanzas del imperio, y cuando en las enigmáticas tierras de Egipto ese secreto quede comprometido, Irene, una traductora imperial con un pasado misterioso, y Casiodoro, aprendiz de Calínico, arriesgarán sus vidas para salvaguardar ese secreto antes de que lo descubran los árabes. Sin embargo, ignoran que está en juego no sólo el destino de un imperio, sino también el de sus propias almas".
Los que disfrutamos con la lectura de historias ambientadas en el antiguo imperio romano de oriente estamos de enhorabuena. El próximo 28 de marzo llega a las librerías de toda España la segunda novela de Blas Malo Poyatos, El Mármara en llamas, ambientada en nuestra querida Constantinopla durante el asedio árabe de inicios del siglo VIII. Tiene muy buena pinta, así que tendré que hacer un hueco en la pila de libros para incluir uno más :)
Os dejo la portada y la sinopsis.
Un saludo
"¡Constantinopla! El 15 de agosto del año 717 la capital del Imperio bizantino despertó desesperada al descubrir a sus puertas los ejércitos triunfantes de los Omeyas. Ese día, guiadas por el general Maslamah, las fuerzas del islam inician el más severo asedio que conocerá la ciudad desde que la fundara Constantino, y hasta Hagia Sophia llegan las voces de los almuédanos desde el otro lado de la imponente triple muralla de Teodosio.
Pero el basileus León III el Isaurio no es un hombre ordinario, y con su voluntad y energía está decidido a resistir a toda costa. Sabe que el imperio depende del genio de un único hombre de oscuro pasado, Calínico, un erudito oculto al mundo y con un gran secreto, quien ignora que desde su huida de Heliópolis años atrás alguien le sigue los pasos.
La ambición de un senador por ser basilopator, padre de emperador, pondrá en peligro las esperanzas del imperio, y cuando en las enigmáticas tierras de Egipto ese secreto quede comprometido, Irene, una traductora imperial con un pasado misterioso, y Casiodoro, aprendiz de Calínico, arriesgarán sus vidas para salvaguardar ese secreto antes de que lo descubran los árabes. Sin embargo, ignoran que está en juego no sólo el destino de un imperio, sino también el de sus propias almas".
domingo, 5 de febrero de 2012
El tiempo es oro
Hola a todos,
Pues sí, el tiempo, ese bien que damos por descontado en nuestras vidas y que se muestra tan escaso y esquivo que, si se pudiera poner en una balanza, pesaría mucho más que el más preciado de los materiales.
La cuestión es que para este servidor, que trata de abrirse camino en el mundo de las letras mientras paga la hipoteca con un trabajo en el sector informático, el mayor problema para sentarme ante un ordenador y ponerme a escribir no es la falta de ideas que podrían plasmarse con mejor o peor fortuna en novelas, sino la falta de tiempo para poder ejecutar tantos proyectos como tengo en la cabeza.
El hilo de esta entrada surge de algo que me viene rondando desde hace ya muchos años, una historia. Se trata de la 'macro-historia' que, supongo, todo novelista tiene en la cabeza, esa que no puede condensarse en un solo libro, sino que necesitaría toda una serie de volúmenes para poder plasmarse en papel. Cada día vuelve a mi imaginación, modificando una escena aquí y otra allá, cambiando uno o dos detalles, dejando cada cierto tiempo una imagen que hace que me pare y me diga a mí mismo ¡vaya, lo que se me acaba de ocurrir es magnífico! Pero siempre acabo igual, diciéndome a mí mismo que esta historia jamás verá la luz, jamás saldrá de mi cabeza. Puede que luego no fuera ninguna maravilla y sólo le gustara a unos pocos, pero me entristece pensar que no tengo opción para llevarla a cabo.
La cuestión es sencilla. Una novela lleva mucho trabajo, ya hice un cálculo aproximado de lo que cuesta escribir una novela histórica: http://elocasodebizancio.blogspot.com/2010/09/es-rentable-publicar-una-novela.html así que no volveré a repetirlo, pero si tenemos en cuenta una media de una página por hora (más casi otro tanto de revisiones, correcciones, cambios, etc.), escribir un libro de 1000 hojas casi supone el trabajo de un año, dedicado a tiempo completo. Si ese tiempo lo tengo que emplear en trabajar de informático me queda 1 ó 2 horas al día (en el mejor de los casos) que puedo dedicar a escribir. Demasiado poco para lo que quiero hacer.
En fin, que comienzo a entender a Pérez-Reverte cuando comenta en las entrevistas que tiene que seleccionar muy bien lo que quiere escribir porque no le quedan más que siete u ocho novelas por delante. En mi caso soy más joven, pero aún así empiezo a pensar que hay historias que jamás llegaré a escribir, y no me resulta fácil aceptarlo. Supongo que siempre queda la opción de que me toque la lotería, aunque lo veo difícil, sobre todo porque apenas juego, y así malamente...
Bueno, no queda otra que seguir batallando, con el aliento que da el recuerdo de los éxitos ya logrados y con las esperanzas de que, algún día, nos toque la varita de la fortuna.
Un saludo
Pues sí, el tiempo, ese bien que damos por descontado en nuestras vidas y que se muestra tan escaso y esquivo que, si se pudiera poner en una balanza, pesaría mucho más que el más preciado de los materiales.
La cuestión es que para este servidor, que trata de abrirse camino en el mundo de las letras mientras paga la hipoteca con un trabajo en el sector informático, el mayor problema para sentarme ante un ordenador y ponerme a escribir no es la falta de ideas que podrían plasmarse con mejor o peor fortuna en novelas, sino la falta de tiempo para poder ejecutar tantos proyectos como tengo en la cabeza.
El hilo de esta entrada surge de algo que me viene rondando desde hace ya muchos años, una historia. Se trata de la 'macro-historia' que, supongo, todo novelista tiene en la cabeza, esa que no puede condensarse en un solo libro, sino que necesitaría toda una serie de volúmenes para poder plasmarse en papel. Cada día vuelve a mi imaginación, modificando una escena aquí y otra allá, cambiando uno o dos detalles, dejando cada cierto tiempo una imagen que hace que me pare y me diga a mí mismo ¡vaya, lo que se me acaba de ocurrir es magnífico! Pero siempre acabo igual, diciéndome a mí mismo que esta historia jamás verá la luz, jamás saldrá de mi cabeza. Puede que luego no fuera ninguna maravilla y sólo le gustara a unos pocos, pero me entristece pensar que no tengo opción para llevarla a cabo.
La cuestión es sencilla. Una novela lleva mucho trabajo, ya hice un cálculo aproximado de lo que cuesta escribir una novela histórica: http://elocasodebizancio.blogspot.com/2010/09/es-rentable-publicar-una-novela.html así que no volveré a repetirlo, pero si tenemos en cuenta una media de una página por hora (más casi otro tanto de revisiones, correcciones, cambios, etc.), escribir un libro de 1000 hojas casi supone el trabajo de un año, dedicado a tiempo completo. Si ese tiempo lo tengo que emplear en trabajar de informático me queda 1 ó 2 horas al día (en el mejor de los casos) que puedo dedicar a escribir. Demasiado poco para lo que quiero hacer.
En fin, que comienzo a entender a Pérez-Reverte cuando comenta en las entrevistas que tiene que seleccionar muy bien lo que quiere escribir porque no le quedan más que siete u ocho novelas por delante. En mi caso soy más joven, pero aún así empiezo a pensar que hay historias que jamás llegaré a escribir, y no me resulta fácil aceptarlo. Supongo que siempre queda la opción de que me toque la lotería, aunque lo veo difícil, sobre todo porque apenas juego, y así malamente...
Bueno, no queda otra que seguir batallando, con el aliento que da el recuerdo de los éxitos ya logrados y con las esperanzas de que, algún día, nos toque la varita de la fortuna.
Un saludo
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