lunes, 10 de enero de 2011

Entrevista en La Gaceta

Hola a todos,

¡Por fin ha salido la entrevista! Ha tardado más de lo que esperaba, pero ha quedado bastante bien. Aquí os la dejo en formato imagen (pulsar sobre la imagen para verla ampliada).



Un saludo

sábado, 8 de enero de 2011

Presentación de El sueño de Justiniano

Hola a todos,

Tras varias tribulaciones, parece que se confirma finalmente la fecha del 28 de enero como día en el que realizaré la presentación de mi segunda novela.

Será en Guadalajara, en el salón de actos de la biblioteca municipal, a las 19:00

Aún tengo que confirmar unos cuantos detalles pero parece que ya está casi todo en marcha.

Respecto a la nueva web, tengo parte hecha, pero me está costando un Congo ponerme con el HTML. La programación de webs era algo que tenía bastante oxidado y me da mucha pereza sacar tiempo para retomarlo, pero no queda otra.

Por último una curiosidad, buceando en internet he encontrado que mi primera novela 'El ocaso de Bizancio' está disponible en la librería del congreso de los EEUU.

Nunca hubiera imaginado que esta biblioteca comprara libros que no han sido editados en Estados Unidos, y menos que llegaran a comprar el mío :)  Aquí os pego el enlace por si os pica la curiosidad:

http://catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebrecon.cgi?v1=1&ti=1,1&SEQ=20110102140008&Search%5FArg=el%20ocaso%20de%20bizancio&Search%5FCode=TKEY%5E%2A&CNT=100&PID=aOT240uOb33HQtEpqS-d23D51MoI8&SID=1

Un saludo

domingo, 2 de enero de 2011

Las murallas de Constantinopla

Hola a todos,

La entrada de hoy versa sobre el que probablemente sea uno de los mejores sistemas defensivos de la antigüedad, las murallas de la capital del imperio bizantino.



Dejando de lado las defensas levantadas por los antiguos griegos, la primera muralla que protegió a los habitantes de Constantinopla fue la levantada por el propio Constantino, hacia 325, y que, de los tres lados que tenía la ciudad, defendía únicamente el expuesto a ataques por tierra. Esta muralla pronto quedó obsoleta, debido al gran crecimiento que experimentó la capital del imperio, extendiéndose la ciudad más allá de su primitivo cinturón de murallas.

En tiempos del emperador Teodosio II la seguridad de la capital se encontraba amenazada por las continuas correrías de Godos y Hunos, lo que impulsó al prefecto del emperador, Antemio, a impulsar la creación del mayor cinturón defensivo que jamás se hubiera ideado para una ciudad, creando, a lo largo de casi 20 años, la muralla que resguardó a los habitantes de Constantinopla durante más de un milenio.

La nueva muralla se erigió a unos dos kilómetros de distancia de la línea defensiva ideada por Constantino, para dar cabida al más de medio millón de personas que habitaban la urbe. En 447, apenas veinte años después de que fuera levantado el primer cinturón de fortificaciones, fue devastada por un terremoto, justo cuando Atila se encaminaba a saquear la capital del imperio, el decidido esfuerzo de los ciudadanos reparó los daños a tiempo de resistir la llegada del temido huno. Y no sólo arreglaron los daños ocasionados por el temblor, sino que a la muralla erigida por Antemio añadieron una segunda precedida por un foso, hasta alcanzar la famosa configuración de triple muralla que resistió durante un milenio los ataques de los enemigos del imperio.

Se ha de indicar que el punto en el que se unía con el Cuerno de Oro fue reformado, probablemente ya desde tiempos de Heraclio, para incluir el distrito de Blaquernas y la iglesia de María Theotokos, por lo que su configuración era distinta a la del entramado principal. Este tramo de las murallas recibió posteriormente un nuevo diseño, en tiempos de León el Armenio, hacia 813.



El tramo principal de las murallas se componía de los siguientes elementos:

  1. El primer obstáculo para el enemigo lo componía un foso de unos 18 metros de ancho, parcialmente inundable, en cuyo extremo corría un parapeto bajo que cubría el Peribolos, una zona libre a modo de camino para las tropas de unos 15 metros de ancho.
  2. Tras el Peribolos se elevaba la primera de las dos murallas, de 8 metros de altura y salpicada de torres cuadrangulares a intervalos desiguales. Entre ella y la muralla interior se encontraba el Parateicon, un nuevo pasillo de 20 metros de ancho por donde los defensores podían moverse de una sección a otra sin exponerse a los proyectiles enemigos.
  3. La muralla interior, la última de las tres líneas de defensa, suponía un formidable obstáculo para el invasor, con sus 13 metros de altura, cinco de grosor y torres de formas cuadradas u octogonales que se alzaban hasta 20 metros.
Todo el conjunto se había realizado con piedra caliza reforzada por hileras de ladrillo rojo.

 A la línea principal de murallas había que añadir las fortificaciones que defendían los dos lados expuestos al mar, aunque en este caso no se trataba de murallas tan impresionantes como las que se levantaban ante los ataques por tierra. Las fuertes corrientes hacían poco factible un asalto desde el mar de Mármara, mientras que una gran cadena protegía el Cuerno de Oro de cualquier flota.



Fue precisamente por las murallas del Cuerno de Oro por donde penetraron los cruzados en 1204, tras forzar la entrada en el resguardado brazo de mar cortando la cadena.

A lo largo de la historia, la triple muralla de Constantinopla resistió los siguientes asedios:

  1. Ávaros (626)
  2. Árabes (674)
  3. Árabes (714)
  4. Búlgaros (813)
  5. Rusos (860)
  6. Primera cruzada (1097)
  7. Cuarta cruzada (1204) Los cruzados tomaron la ciudad por la muralla del Cuerno de Oro, pero todos sus intentos contra la triple muralla fracasaron.
  8. Turcos (1396)
  9. Turcos (1422) 
Finalmente, sólo los grandes cañones de Mehmet II lograron aquello en lo que muchos otros habían fracasado.

Hoy en día, gran parte de las murallas sigue en pie, incluso algunos trozos se han restaurado, tal y como se puede ver en la foto que tomé durante mi viaje a Estambul, aunque, desgraciadamente, la zona en la que se alza esta maravilla no es excesivamente recomendable para hacer turismo.



Y eso es todo por hoy

Un saludo

domingo, 26 de diciembre de 2010

Entrevista

Hola a todos,

Finalmente, la entrevista que tenía entre manos se ha concretado. La realicé la semana pasada con el diario 'La gaceta', aunque aún no sé la fecha en la que se va a publicar. Cuando me la confirmen la colgaré en esta entrada.

En otro orden de cosas, sigo dándole vueltas a mi siguiente novela histórica. En lugar de estrechar las posibilidades, como debería, cada vez me surgen más opciones, por lo que, a día de hoy, no tengo ni idea de cuál va ser la época ni la trama. Supongo que es lo malo de tener muchas historias que contar y poco tiempo para sentarse a escribirlas.

Por último, quería aprovechar que tengo una semanita de vacaciones para tratar de montarme una página personal medio decente. Estoy recogiendo ideas y reinstalando algunos programas en el PC, aunque tengo la programación en HTML un poco oxidada. ¡No esperéis demasiado!

Un saludo

domingo, 19 de diciembre de 2010

Atlas digital de Roma y la época medieval

Hola a todos,

La entrada de hoy se la tengo que agradecer a un compañero arqueólogo (aunque también trabaja en informática, como yo) que fue quién me puso en la pista de esta magnífica página.

Se trata de un desarrollo realizado para mostrar sobre un mapa de Europa, el estado del imperio junto con sus características principales (ciudades, obispados, minas, puentes, acueductos, provincias...)

Incluye también datos para los reinos medievales (incluido Bizancio) aunque son mucho más escuetos que los existentes para Roma,

Aquí os dejo el enlace a la página y una imagen para que comprobéis cómo era España cerca del año 600

http://darmc.harvard.edu/icb/icb.do?keyword=k40248&pageid=icb.page188868


Un saludo (y gracias Fernando)

domingo, 12 de diciembre de 2010

Vestidos y moda en Bizancio

Hola a todos,



En el siglo VI, Bizancio no se había alejado mucho de los estándares romanos previos. Como norma general, se podría decir que la moda bizantina, como fusión de los estilos orientales y occidentales, cambiaba poco a poco respecto a sus orígenes latinos, enriqueciendo colores, tipologías y ornamentos.



La túnica seguía siendo la prenda dominante, aunque ahora aparecía la dalmática, una especie de túnica de mangas anchas que se llevaba encima de la prenda anterior. En el siglo sexto alcanzaba hasta las rodillas, mientras que en siglos posteriores su longitud se fue alargando hasta los pies. En ocasiones la dalmática era sustituida por el colobium, túnica sin mangas, aunque lo suficientemente ancha como para que la tela llegara casi hasta el codo. El colobium poco a poco va sustituyendo a la estola que antiguamente usaban las mujeres. Las túnicas de las mujeres solían ser más largas que las de los hombres, llegando hasta los pies en lugar de hasta las rodillas, como en el caso de los trabajadores o los soldados. Por otro lado, tal y como se puede apreciar en los mosaicos de Rávena, sus estolas o capas disponían de un borde más largo para poder echarlo por encima de la cabeza, tapando el pelo. En el caso de los niños, llevaban también túnicas, adaptadas a su tamaño.


En cualquier caso, hemos de recordar que los atuendos no eran iguales en todas partes. En el campo los agricultores llevaban una túnica más corta, por encima de la rodilla. Sobre ella se ponían la paenula, una pieza de tela redonda con un agujero para la cabeza y con capucha (tal y como se ve en la imagen) La paenula también era utilizada por los clérigos, aunque en su caso era más larga y llegaba hasta los pies.



Por lo general, las prendas bizantinas presentaban los famosos clavi, un par de bandas bordadas que recorrían la prenda en sentido vertical desde los hombros tanto por el frente como por la espalda.


En cuanto a la toga, su forma varió respecto a los estándares anteriores. Tal y como se puede apreciar en la imagen, la toga picta quedaba reducida a una banda anudada de forma compleja por el frente y la espalda sobre la túnica y el colobium.


Una de las razones por las que las túnicas mantuvieron su pujanza durante tanto tiempo era su facilidad de fabricación. Se hacía de una pieza, como una cruz grande, se doblaba por la mitad y se cosían los bordes, haciendo una abertura en medio para la cabeza. Esta forma de fabricarlas permitía que los hilos decorativos centrales, los clavi, fueran continuos, lo que facilitaba el bordado.




Y eso es todo por hoy

Un saludo

viernes, 3 de diciembre de 2010

Primer capítulo de El sueño de Justiniano

Hola a todos,

Algunas personas me han comentado que antes de comprar un libro suelen leerse las primeras hojas para ver si les gusta el tipo de escritura que utiliza el autor, o si el tema les convence.

Hace tiempo que inserté una entrada con el prólogo del libro, así que aquí dejo un enlace a parte del primer capítulo, que se puede leer en web del Corte Inglés:

http://www.elcorteingles.es/libros/secciones/capitulos/capitulo_libro.asp?CCODCAPI=1&CODIISBN=6520543270

Por otro lado, ando detrás de una entrevista en un periódico de tirada nacional. Espero poner pronto una nueva entrada con los detalles.

Un saludo